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La Trova

“El Azogue” arribó al Santiago Martín con toda la fuerza de los Marea y el carisma de Kutxi Romero. La mítica banda navarra sorprendió a los asistentes con una propuesta genuina y diferente, dotando a la interpretación musical de un relato en la voz y las palabras de Kutxi, en una teatralización que trató de introducirnos a la realidad que subyace bajo su música. 

La noche comenzaba movidita con la presencia de Las Ratas, todo un clásico de la escena punk de Tenerife. Nos regalaron un show cargado de adrenalina e irreverencia, sin renunciar a sus orígenes y divirtiéndose sobre el escenario, haciendo de sus harapos un baluarte del obrerismo isleño comprometido. 

Se apagaron las luces y el público comenzó a gritar y agitarse. Tras unos minutos, salían los Marea al escenario y comenzaba lo que iban a ser casi tres horas de concierto en las que los navarros se metieron al público tinerfeño en el bolsillo. En una primera fase la música fue protagonista, mostrando canciones de su nuevo disco e incorporando algunas más antiguas. El balance fue de casi una hora de rock con comentarios puntuales de Kutxi Romero, que resultó ser solo el aperitivo de lo que estaba por llegar. 

La segunda fase trastocó el guión que los asistentes habíamos dibujado en nuestra cabeza; lejos de trazar una línea recta hacia sus mejores éxitos, nos plantearon una historia: la historia de Kutxi Romero y su banda, una suerte de monólogo enriquecido con reflexiones, filosóficas y baladíes, en las que iban encajando las canciones como piezas de un puzzle barroco y trascendente. Una filigrana que algunos encontrarán extraña en un concierto de rock, pero que sin duda da un cariz distinto – y extremadamente interpretativo – al espectáculo. 

En medio de todo estuvieron las canciones, brillantemente ejecutadas y cuidadosamente seleccionadas para contribuir a la dinámica del concierto. Una potencia descomunal en las guitarras de César Ramallo y David Díaz Kolibrí, mostrando este último todo su potencial como solista y compartiendo con el público un momento de conexión espiritual tocando en solitario. No podemos olvidarnos de Alén Ayerdi a la batería, cariñosamente reconocido como “el corazón” del grupo por parte de Kutxi. Tampoco de Eduardo Piñas, bajista y segundo cantante del conjunto, que nos complació a los asistentes ejecutando la voz principal en algunos temas. 

El público estuvo a la altura: una mezcolanza de juventud y veteranía que se apretó en un abrazo que solo el buen rock es capaz de generar. Se corearon las canciones, se aplaudió a rabiar y la “hamburguesa” casi se viene abajo cuando sonaron algunos de los grandes éxitos del conjunto, golpeando directamente el corazón de sus acólitos. La despedida, con todo el equipo de los Marea sobre el escenario, fue el colofón final a un relato fantástico, lleno de energía y emoción.  

Uno de los mejores conciertos del año 2019, que muestra a las claras la fortaleza de una banda que es un símbolo del rock español. 

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