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La Trova

El panorama musical canario ha sido históricamente muy cambiante, repleto de sonidos del folklore, el pop, el rock y las últimas nuevas corrientes. Así, los grupos de música tradicional de Las Islas como La Parranda Chasnera, Los Sabandeños y Los Gofiones se suman otros como Taburiente, Pedro Guerra con el Taller Canario de Canción o Los Canarios. Y a día de hoy, toda una corriente de sonidos diferentes y de moda como son el rap, el trap y el R&B. Dentro de estos contamos con varios exponentes a nivel nacional e internacional, como son los herreños Locoplaya y los tinerfeños BNMP y Maikel de la Calle. Los últimos han conseguido millones de reproducciones con canciones como Contando Lunares, GirlfriendMi casa. También artistas menos destacados pero igualmente interesantes como Nirban, Material de Contrabando, Niño Maldito o Cálido Lehamo, entre muchísimos otros.

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Ellegas, Chocklock y Cruz Cafuné, de La BNMP. Foto: Hip Hop Life

Centrándonos en la isla de Tenerife, el panorama musical ha sido muy cambiante. A parte de los grupos folklores ya mencionados, la Isla vivió una etapa en la que destacó claramente la producción de agrupaciones de pop-rock. Así aparecen Ataúd Vacante, Escorbuto Crónico, Guerrilla Urbana, Mortimers, Soul Sanet, La Pista Búlgara, Imaginación Oculta… Grupos que compondrían una especie de ‘Movida Tinerfeña’. Destacó especialmente el grupo Palmera, anteriormente llamado El Eructo del Bisonte, el cual con canciones como Las llaves de la motoLuci siguen sonando aún en muchas fiestas nostálgicas ochenteras. 

Sin embargo, y a pesar de lo cambiante del mundillo, a día de hoy siguen saliendo bandas que persiguen este estilo musical. Grupos como Monkey Faces, Mandarrias Band, Goodbye Monroe o las canarionas La Perra de Pavlov y The Good Company siguen intentado remontar el vuelo de esta corriente en las Islas, junto con grupos de versiones como Los Salvapantallas y Ni un Pelo de Tonto, entre otros. 

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Grupo Palmera. Foto: La Fonoteca

Mandarrias Band es una de estas bandas de rock tinerfeñas que van a contracorriente con los tiempos y tendencias que corren. Es incluso peor de lo que parece, pues consideran que el problema de la poca difusión que reciben los músicos que siguen esta rama en las islas tiene que ver con el escaso número de salas que hay. “Es el mismo problema que en los 80”, nos comenta Manu, guitarrista del grupo. “No se ha conseguido crear un circuito de salas donde crean en el rock como una fuente de expresión”, repone. 

Además, considera que el rock de Canarias siempre ha tenido un problema fundamental en la insularidad. “El tener que irte a la península para hacer un concierto es un gasto muy grande y probablemente no lo cubras”. Sin embargo, también es verdad que se lleva unos años pudiéndose disfrutar de unas subvenciones que da el gobierno de Canarias para los artistas de todo el archipiélago, donde cubren el pasaje tanto entre islas como a la península. Esto ha hecho que  los artistas canarios puedan salir de su tierra para enseñar su arte con un coste menos elevado”, comenta por otra parte. 

Sobre si considera que en Canarias se hace menos música que en los 80, el artista expresa creer que siempre ha habido música, pero ahora es más fácil crearla y darle salida. “Cualquier músico con un par  de micrófonos y un ordenador puede hacer creaciones bastantes decentes, cosa que hace 30 años estaba al alcance solo de unos pocos”, comenta. También explica que la aparición del internet ha tenido una importancia capital en la difusión de las piezas. “La música la hemos disfrutado siempre, en cualquier Garaje en el que ha estado algún grupo dándole rienda suelta a sus creaciones, pero para poder dejar plasmado lo que haces en un cd o en una plataforma de internet esta es la época, hay muchas más facilidades”, expresa. 

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Grupo Mandarrias Band. A la derecha el guitarrista, Manu. Foto: Creativa 7

Otro ejemplo de esta persecución de reinstaurar el rock en la comunidad tinerfeña como género de importancia se encuentra en el grupo Farsalia. Los jóvenes lograron en 2018 el primer puesto y el premio Granada de Oro en el Festival de Jóvenes Talentos de El Médano con su canción Loza para fregar. En el mismo año grabaron y publicaron su primer EP, Casualidad, compuesto por las canciones Casualidad y Los del 94. 

Mario Marrero, cantante, compositor y guitarra del grupo granadillero, considera que están abiertos a experimentar con su música e incorporar ideas y conceptos desarrollados por todos los miembros de la banda. “Somos un grupo de rock en un sentido amplio. Intentamos alternar, siempre sobre una base de ritmos y estructuras del rock más clásico, pero incorporando elementos procedentes del funk, del blues, del pop”, establece. 

Sobre la escena musical de las Islas, Marrero entiende que el marco cultural es diferente y tiene su influencia. “Afecta claramente a géneros como el rock, que se encuentran ahora mismo en un segundo plano”. No obstante, encontramos ejemplos muy sonados de grupos canarios que han logrado hacerse oír fuera, ya sea en una vertiente más comercial, como es el caso de Efecto Pasillo, o del punk, con grupos como Texcoco. En Tenerife contamos con bandas muy interesantes como los Monkey Faces, que han dado un gran paso teloneando a grupos de referencia como Marea o los Europe”, comenta. 

El joven considera que el primer y principal problema que encontraba la música de Canarias para triunfar era el aislamiento, que hacía muy dificultoso exportar el producto musical canario más allá de las fronteras insulares. Sin embargo, cree que los horizontes se han ampliado en los últimos años gracias a las RRSS, las plataformas de difusión de música y las nuevas distribuidoras digitales, que permiten que las agrupaciones musicales puedan sacar adelante sus proyectos. Aún así, “las perspectivas de éxito son muy bajas en un mundo tan competitivo como es el de la música. Es evidente que en Canarias adolecemos de una falta de medios en comparación con regiones tan punteras como Madrid, Barcelona, Bilbao o Sevilla”, lamenta Marrero. “Nacer en Canarias sigue siendo un hándicap para los grupos, debido principalmente a las dificultades de desplazamiento y el mayor costo a la hora de adquirir medios técnicos e infraestructuras.” 

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Farsalia durante una actuación en el Jóspital de La Laguna. Foto: Farsalia en ig

No obstante, el compositor tinerfeño considera que la música de Canarias se ha ido adaptando al nuevo mercado musical. “Poco a poco se van diluyendo las barreras que tradicionalmente aislaban el talento canario, y los nuevos artistas son conscientes de la importancia de incorporar elementos audiovisuales (como videoclips) y potenciar la publicidad a través de las nuevas herramientas digitales”. Según el granadillero, estos pasos tienen un efecto positivo en la difusión de su música, y por tanto en sus posibilidades para triunfar. Además, defiende la importancia de la autoedición, la cual entiende que ha sido fundamental para alcanzar nuevos horizontes y saltar barreras. “Ha crecido sustancialmente en los últimos años, siendo esencial para muchos conjuntos que han podido saltar el charco y hacerse oír en la Península e incluso en países iberoamericanos”. 

El joven, sin embargo, es optimista: “Hoy tenemos mecanismos y fórmulas para difundir la música que no existían antes, y es solo cuestión de tiempo que el rock canario sitúe algún referente en el mercado nacional. El contexto musical no es el propicio, pero tenemos los medios suficientes, oportunidad con la que no contaban en los 80”. 

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Mario Marrero, tocando con Farsalia en el Bulls Head. Foto: Farsalia en ig

El panorama musical canario deja una imagen singular, en la que los grupos de rock van a contracorriente cultural, pero tienen la posibilidad de triunfar más cerca que nunca. Antes, la distancia y los medios eran la gran barrera; ahora, lo es el contexto. Pero la correcta utilización de los medios y las redes sociales pueden suponer un trampolín perfecto a ese primer escalón del rock español. La paciencia, la profesionalidad y el marketing son cada día más necesarios. Ahora es el rock el que debe beber de las formas de la música urbana para poder volver a ser central en el panorama musical canario y poder alcanzar a los grupos peninsulares. Y sin embargo, sin perder la auténtica identidad del rock, la que resume perfectamente Manu, de Mandarrias Band, al definir qué es para él el triunfo:

“No te puedo negar que me encantaría ver un recinto lleno hasta la bandera. Ahí quisiera estar yo. Pero también seguir con ilusión y con la misma motivación que cuando empezaste. El meterte en el local de ensayo tanto a preparar un disco como un concierto y que te sigas poniendo nervioso. Esa puede ser una manera de ver el éxito”.

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